jueves, 20 de agosto de 2015

MOLINOS DE DUERO, UN LUGAR DE ENSUEÑO

El vivir, aunque sean los menos, está sembrado de momentos gratos y de espacios para el ensueño y el placer de disfrutar de las cosas sencillas. Una familia al completo, encuentra un lugar en el que las estrellas tintinean cada noche y las lágrimas de San Lorenzo, entre raudos resplandores, llenan de gozo el ánimo. Mientras, el Sol duerme y se despereza al amanecer para llenar el día de calor y promesas...  Es Molinos de Duero un pueblo entre pinares bordeado por este río ilustre en el que la familia ha llenado sus días de ocio veraniego y en el que todo es posible…Sobre todo el encanto de lo desconocido

El frescor de la mañana surge entre nubes de saludo que se disipan a la hora del baño en playa Pita; bulliciosos paseos en bicicleta con que los nietos recorren, una y otra vez, cada rincón de la villa, acogedora y serena, pedaleando mañana y tarde; un almuerzo en familia al deleite de una brasas en el hogar, que recuerda otros tiempos y otras vidas, se convierte en tiempo de alegre convivencia; un sestear despiertos, hasta que la brisa adorna la tarde para recorrerla en busca de aventuras e historia… Así, hemos llegado a Vinuesa, cultura de los castros sorianos, Calatañazor de moros y cristianos, Salduero y Covaleda en fiestas y Soria trashumante, son muestras de la Castilla recia, aupada entre pinares a los que los sorianos cuidan y aman con el cariño de padres… Estas son nuestras metas.

Los más audaces de la familia, ocupan una tarde en ascender entre atajos y quebradas a las peñas que mantienen el linaje del Duero, padre de aguas castellanas camino del Atlántico, en donde terminan reposando juntas desde siglos. Ha sido dura la caminata porque sólo vale lo que cuesta y ésta ha sido la confirmación. Una fuente tan acogedora y clara como palabra honrada, nos recibe y nos regala su frescor. Saciamos nuestra sed y empeño y, con las fuerzas al límite, aplazamos definitivamente el último empujón hacía los picos, donde el nacimiento del río nos espera impaciente, porque la hora, los nietos y el bosque nos imponen prudencia.

De nuevo, la Naturaleza y el día nos arrastran para llegar a la laguna Negra de Antonio Machado y los Alvargonzález. El arribo ha sido cómodo y el espectáculo emocionante, no en vano a su belleza se une la fama de la conocida tragedia familiar y su misteriosa leyenda.

Y llega el gran día; son los Picos de Urbión y su empinada cima los que seducen a los tres “montañeros”: Gerardo, mi estimado sobrino, guía firme y decido, nos llevará hasta la cumbre; el yerno, Tomás, amante convicto de la Naturaleza y, entre ambos, el limitado vigor del abuelo. Después de un incesante caminar sobre la ancha senda, entre tortuosa y con resabios de torrentera, culminan su viaje a los pies del pico. El abuelo observa medroso la cumbre porque queda lejana y parece inalcanzable, pero un impulso entre intrépido y animoso le empuja a culminar la tarea y plantar sus reales en aquella cima. Entre riscos modelados por el inclemente clima asciende dispuesto a dar fin a su sueño. La mirada, el ánimo y las manos de Gerardo y Tomás son como garfios que acuden al menor traspiés y, al fin, con su puntual ayuda, bajo la humanidad del septuagenario adolescente, reposan los dos mil doscientos veintiocho metros de altura de la cumbre conquistada. Pronto contará lo que vio desde aquel trono pétreo en el que se sienta rebosante de euforia frente al majestuoso espectáculo que le ofrecen cumbres, valles, cañadas, villas, lagunas... Tanta belleza casi aturde...

Para terminar la hazaña, descendemos hasta la fuente principal del Duero que está especialmente concurrida…, sed, sed, sed, sed, sed, sed, hambre, euforia, entusiasmo, asombro son los recuerdos emocionados de un momento esperado mil veces. Saciado todo con prudencia se impone un razonable descanso y, tras él, descendemos. No será posible el olvido de tan entrañable entorno... Tampoco de las excursiones ni de las veladas compartidas en familia, ni la gran fiesta del XXIII encuentro de las casas rurales sorianas en Molinos, ni del calor humano en la vivienda rural «El último carretero» que nos acogió con los brazos abiertos y el hogar impaciente…

No. No me será posible olvidar tantas emociones…   
                                                                                                                      Eduardo García Saiz
Burgos, Agosto 2015





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1 comentario:

  1. Físicamente te veo muy bien pero emocional, emotiva, literaria, sensible, familiarmente..., también
    Estás en tu mejor momento.

    Me alegro con vosotros por esta agradable experiencia.

    Saludos cordialesl

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