sábado, 29 de marzo de 2014

EL SANTO DOS CROQUES Y EL CÁLCULO MENTAL


Probablemente pensará, quien se tome la molestia de echar un ojo a estas líneas, que no acierta a comprender el maridaje que se desprende del título y, como se verá más adelante, la conexión entre ambos es concluyente. Doy por hecho que todo el mundo que ha visitado la catedral de Santiago se ha situado frente a la imagen del santo mencionado con la misma intención de recuperar o incrementar el contenido de su materia gris. Un servidor también, porque las tradiciones son para eso, para mantenerlas.



«Al Santo dos Croques se le atribuye el poder de traspasar sabiduría, inteligencia y talento a aquel que agachándose le propine 3 coscorrones con la cabeza. Se desconoce el origen de esta tradición, aunque se especula que pudiera estar en los universitarios santiagueses que buscaban “inspiración divina” para superar los exámenes».




Y ahora al grano. En la última de las ocasiones que he tenido la oportunidad de visitar la Catedral del Patrón de España, yo, disciplinado y amante de la leyenda como suelo ser entre las multitudes, me acerqué, dispuesto a repetir una vez más la tradición. Así que, golpeé en la cabeza al supuesto maestro Mateo con la única demanda de que me ayudara a no olvidar lo aprendido en el diario vivir. Tras de mí, una pareja de quinceañeros ―hermano y hermana― que nos acompañaban en el viaje, llevaron a cabo su inclinación y los correspondientes cabezazos, con el rigor repetido millones de veces, y sin saber a qué venía el rito. Después de explicarles el por qué de la costumbre, me dirigí al varón y le pregunté con intención de alabar su saber recién incrementado con una pregunta intrascendente:

― A ver, ¿cuántas son siete por ocho? Le pregunté, seguro de su acierto.
― ¡Cuarenta y cinco! Respondió él sin mostrar duda alguna.
Lleno de perplejidad quise remediar el entuerto sin herir su sensibilidad e insistí:
― Once más.
― Cincuenta y siete, contestó de nuevo.
― Una menos…
― Cincuenta y seis, respondió al fin.

Finalmente, con ello él quedó satisfecho de su «hazaña con el cálculo mental» y yo, pensé en mis adentros, «hoy el Santo Dos Croques se ha lucido».

2 comentarios:

  1. una cosa queda clara, sumar y restar lo hace perfectamente, multiplicar no sabe. Un par, o tres, visitas mas al santo y conseguirá dividir mentalmente

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  2. Y, si se pega muy fuerte, puede dividir...hasta su cabeza.

    Preciosa la anécdota.

    Saludos.

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