sábado, 21 de julio de 2012

UN CAN CIVILIZADO

El carril bici depara toda suerte de experiencias con la presencia multirracial de cánidos que frecuentan las márgenes del río y sus aledaños.

Sin duda que ya es más que evidente mi afición por los canes, fundamentalmente como observador, y que ello me convierte en defensor de su dignidad y, en esta ocasión, además, en admirador de su solidaridad ecológica.

Precisamente el día en que se dilucidaba la final de la Eurocopa, un ventarrón con augurios de victoria sopló sobre toda la masa forestal que inunda Burgos. Tan fuerte ventolera provocó el desprendimiento de ramas, algunas de las cuales cayeron sobre el carril bici impidiendo el normal discurrir de ciclistas y otros atletas empeñados en aliviar la carga del tejido adiposo.


Pues bien, el hombre caminaba con su perro y conocida la capacidad del can para colaborar en cualquier propuesta que el dueño le hiciera iba a ser asumida sin remilgos por el animal, le mostró una de estas ramas caídas que el perro cargó sin dilación sujetándola entre sus mandíbulas para depositarla lejos del carril.

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